Saturday, April 01, 2006

PARLAMENTO ANDINO

Estimado(a)

En estas elecciones nacionales hay una novedad: por primera vez se vota por nuestra representación en el Parlamento Andino, que hasta este momento era elegida a dedo, por primera vez el pueblo tiene la palabra.

Y que importancia puede tener eso para la gente que ya esta cansada de los politicos???

El Parlamento Andino tiene una tarea d e ingenieria social semajante a la que origno la Union Europea, construir una meganacion formada por nuestras cinco patrias y mas adelante ampliarla con acuerdos con el resto de la America del Sur. Nosotros, los cinco, integramos cinco millones de km2 y mas de ciento veinte millones de personas. Imaginen el peso global que representariamos con toda la America del Sur unificada!!!.

El Parlamente Andino es una oportunidad para asegurarnos las maximas ventajas en la negociacion de tratados internacionales en la economia y negocios, en el uso de los recursos naturales; asi mismo, garantiar el libre tránsito de personas, productos, tecnología, capitales y la libertad de trabajo en todo el espacio de la integración.

Si tambien crees que el Parlamento Andino es una oportunidad real para el desarrollo, te invitamos a votar por Fernando Fuenzalida, Antropologo, Filosofo, Geopolitico, Catedratico e Investigador con mas de 40 años de experiencia; que en estas elecciones participa como invitado en reconocimiento a su trayectoria.

Al Parlamento Andino Marca la Estrella del Apra y escribre el 4.

Detalle Propuestas y Hoja de Vida
http://fuenzalida4.blogspot.com/


Debido a que no contamos con grandes recursos economicos para realizar una campaña masiva en los medios de comunicacion, te agradeceremos mucho comentes de nuestras propuestas a tus amigos y conocidos.

2 Comments:

Blogger Fernando Fuenzalida said...

PACIFICO, MAR DEL SVR O MARE NOSTRVM: EL NUEVO PIVOTE GEOPOLITICO DE LA HISTORIA
Conferencia dictada en Lima el 12 de julio de 2000


El sistema social iniciado por el liberalismo no acertó a producir los beneficios prometidos y el progreso económico parece haber desembocado en el pantano de la cesantía forzosa permanente... El mito necesita urgentemente ser reinterpretado y reconstruído.
Nicholas J. Spykman
La sociedad de la América Latina está llena de tiranteces y violencias, de fricciones y conflictos latentes que constiuyen puntos de ataque ideales para una guerra psicológica y de propaganda, cuyo designio sea desintegrar la arquitectura social y abrir resquebrajaduras en el sentimiento de unidad...De todas maneras, lo indiscutible es que se parecen entre sí unas y otras naciones mucho más de lo que ninguna de ellas pueda asemejarse a Norteamerica. Nicholas J. Spykman
Quiero sobre todo hacer algunas consideraciones personales sobre los contextos generales y regionales dentro de los cuales se enmarca necesariamente todo posicionamiento y toda estrategia nacional en el continente para los tiempos que se nos abren por delante.
En este contexto, como en cualquier otro, es aplicable el viejo dicho según el cual ocurre con frecuencia que los árboles no nos permiten ver el bosque. La enorme complejidad de la dinámica por la que han sido arrastradas las naciones en el proceso que ha sido llamado de globalización o mundialización, ha dado lugar, en primer lugar, por causa de sus asimetrías, a una creciente concentración del poder de decisión mundial en los espacios hegemónicos. En segundo lugar, a que este poder se ejerza, hoy, al menos parcialmente, desde una multitud de estructuras, instituciones y organismos financieros, económicos, diplomáticos, militares, políticos, sociales y mediáticos, trans e internacionales, estatales y no estatales, que condicionan de modo también creciente la autonomía de decisión de las naciones que se hallan en posición subordinada.

Estas estructuras modifican de modo contínuo, sin embargo, su composición y sus dinámicas internas, redistribuyen también contínuamente sus cuotas de poder, y muestran todavía una considerable fluidez en sus tendencias la cual resulta compensada por la mayor estabilidad de las políticas de las potencias hegemónicas a las escalas de nación y de región.

Deriva de ésto el que, a pesar del estallido de las comunicaciones y la mayor facilidad que, en general, ofrece en estos días el

acceso a la información, ocurra que, por causa justamente de su misma sobreabundancia avasalladora, de la enorme interconectividad de los actores y de la complejidad acrecentada de las estructuras implicadas, el resultado paradójico haya sido en estos años un incremento constante en la opacidad y no en la transparencia de las instancias de poder como conjunto.

De aquí que la visión panorámica del bosque adquiera en estos días una importancia renovada, según el principio general geopolítico de la atención prioritaria sobre los factores más estables y constantes del escenario y argumento, como determinaciones del contexto en que se den los movimientos episódicos.

En esta escala panorámica, las observaciones de los más experimentados analistas americanos, rusos y europeos tienden a encontrarse, al atender a esos factores, en un conjunto básico de conclusiones más o menos convergentes:

El breve interludio unipolar se desplaza, por ahora, de retorno a la bipolaridad. El antagonismo y confrontamiento histórico entre el mar y el continente descrito por McKinder está otra vez en marcha, asumiendo ahora la figura de un confrontamiento entre atlantismo y eurasismo. Las líneas de avance retoman la direccionalidad que han mantenido durante varios siglos.

La Federación Rusa, a la que no debemos subestimar, retoma sus tres vectores tradicionales: el primero hacia occidente, persiguiendo un nuevo entendimiento con Berlín y asegurando posiciones en las zonas balcánica con Serbia, y en la Oriental Europea con Ucrania; el segundo en dirección meridional, centrando su atención en la barrera afgana con la intención explícita de alcanzar una salida al Oceano Indico y a las puertas de Bab el Mandel y Adén.; el tercero hacia el oriente, mediante el establecimiento del Pacto Eurasiático que la liga una vez más al destino de la China, en crecimiento y potenciada por la bomba de neutrones, y que busca activamente proyectarse a una Corea reunificada y también atómica, a un Taiwán conciliador y económicamente poderoso y a un Japón en crisis, que se muestra resentido por las manipulaciones especulativas del mercado financiero de occidente. Persiste, con esto, en la estrategia clásica de la telurocracia, consistente en la generación de espacios de dominio a partir del heartland euroasiático, afirmados en la masa continental, dotados de continuidad espacial y articulados en virtud de alianzas o anexiones. China es la principal beneficiaria de todos estos movimientos.En cuanto al sistema Atlántico, mejor representado por la NATO que por la asociación política entre los Estados Unidos y la Comunidad Europea, prosigue también un triple avance: en primer lugar hacia el oriente afirmando posiciones sobre la Europa Central y Oriental y los Balcanes y extendiendolas a Ucrania; en segundo lugar hacia la región meridional abandonando al Africa anarquizada y devastada, afirmando su dominio neutralizador sobre la América del Sur, constituída por "países nominalmente independientes" como los designa Alexandre de Marenches el ex Jefe de los Servicios Secretos Franceses, y manteniendo posiciones en la zona Sur Pacífico, en tercer lugar hacia occidente bajo la forma de una penetración económica y cultural que se afirma sólidamente en la zona ruso siberiana y que crece venciendo resistencias en el mismo Heartland de la Federación. Persiste, con esto, de su parte, en la estrategia clásica de la talassocracia, consistente en el dominio de los espacios de comunicación y de transporte, afirmado fundamentalmente en los océanos y orientado a la supremacía en el control de la economía, la finanza y el comercio como instrumentos del poder político.. Hans Morgenthau de la universidad de Chicago había hecho notar hace ya algunos años que, más allá de las controversias ideológicas del capitalismo y el marxismo lo que el confrontamiento océanico-telúrico hacía manifiesto era el confrontamiento entre dos principios morales en conflicto. Desde la perspectiva americana de Hans Morgenthau éstos principios son los de la libertad y la tiranía, desde la perspectiva rusa de teóricos actuales como Alexander Dugin se trata más bien del individualismo ateo y secularizante contra el solidarismo alimentado por la tradición cristiana de la Santa Rusia.. Cualquiera que sea la interpretación queda un hecho en evidencia: la ideología de la democracia representativa anglosajona y el mercado libre se enfrenta en este nuevo despliegue de las fuerzas con una poderosa resistencia que se nutre no ya del cientifismo ateo del marxismo comunista sino de las identidades y tradiciones religiosas de los pueblos implicados. Es ahora la Iglesia Ortodoxa y no el Partido Comunista el más entusiasta defensor de la doctrina eurasista, así como lo son, en la Comunidad Europea y en la América Latina, la Iglesia Católica y la Luterana y, en el área afroasiática, el Islam los más ardientes críticos del neoliberalismo y defensores de las identidades nacionales y étnicas.

En lo que toca a la estrategia perseguida por el atlantismo, a finales de los años del 40 Spykman había acusado ya a McInder de sobrestimar el poder del Heartland Ruso sosteniendo que la zona crítica de poder en el planeta se halla más bien en el Rimland, doblemente vulnerable a la fuerza marítima y terrestre. Quien controla el Rimland, sostuvo invirtiendo la frase de McInder, controla la Eurasia y el que la controla controla el mundo entero. Desde aquellos tiempos, la mayor amenaza, percibida sobre sí, por los EEUU ha sido la posibilidad de alianzas entre los poderes de este Rimland o entre ellos y las fuerzas antagónicas del Heartland. El objetivo perseguido sería el de impedir la emergencia de poderes en el Rimland sea como naciones o como alianzas de naciones. Con la doctrina de la Contención, George Kennan y Nicholas Spikman concordaron en la necesidad de mantener una política de bloqueo frente a todo desarrollo de ese tipo. Hans Morgenthau de la universidad de Chicago sostenía todavía muy recientemente que el desarrollo e industrializacion del tercer mundo representa básicamente una amenaza para los EEUU que debe ser puesta bajo su control. En la post guerra fría, el llamado "perímetro de defensa" de los EEUU, descrito cuatro décadas atrás por Weigert como estando "en expansión continua", abarca ya la totalidad de este planeta. En opinion de analistas de uno y otro campo como Mackubin Thomas Owens o Alexander Dugin el confrontamiento historico principal continuará siendo en los años que vendrán entre el espacio Eurasiático y el Espacio Atlántico expandido hacia los dos oceanos.Pero los confrontamientos específicos tenderían a pasar ahora del Rimland Eurasiático al Rimland Asio-Americano. Para USA el objetivo seguirá siendo el de la contención, impidiendo la formación de bloques regionales no directamente controlados por el bloque atlántico, impidiendo la emergencia de autonomías y hegemones competitivos o antagónicos en la zona eurasiática y en el rimland latinoamericano, y evitando las alianzas entre estos dos sectores.

Hecha explícita la vocación eurasista de la Federación Rusa después de los rechazos hechos a su integración tanto por la NATO como por la Comunidad Europea y completada la articulación de su eje de expansión hacia el oriente por el Pacto Eurasiático firmado con Pekín, al mismo tiempo que el hegemonismo de los Estados Unidos con la NATO garantiza la estabilización del eje de expansión del atlantismo sobre las costas del Pacífico, los dos vectores del conflicto han terminado por encontrarse finalmente en este Océano. Alexandre de Marenches, que ya desde el 1970 trabajaba en su oficina sobre un mapa centrado en el Pacífico, llama a este Océano "el Mare Nostrum del futuro" y "el pivote geopolítico del siglo XXI". En su análisis del proceso geopolítico en la región Pacífico, Marenches anuncia como centros de decision mundial futuros a San Francisco, Vancouver, Tokio, Pekin, Vladivostok y Sydney. Las estrategias de carácter océanico adquieren en tal forma un nuevo privilegio.

Rodeado por varias naciones dotadas de armamento atómico, propio o compartido, y entre ellas algunas de las más poderosas del planeta: Estados Unidos, Canadá, la Federación Rusa, Corea, China, Australia, Nueva Zelandia, el Pacífico se muestra como espacio de contienda entre las grandes potencias y superpotencias quienes distribuyen su presencia tanto en el hemisferio sur como en el septentrional. Tercera en lugar despues de USA y Gran Bretaña, la sola Francia domina no menos de 10,200 millones de millas cuadradas como espacio maritimo. Los fondos oceánicos poséen la mitad de las reservas mundiales de cobalto y manganeso bajo la forma de nódulos polimetálicos. Entre los demás componentes de estos nódulos están el fierro, el cobalto, el vanadio, el niquel, el cobre y el titanio. Los recursos pesqueros constituyen una de las más importantes reservas de alimento del planeta. Y están, por supuesto, los recursos petroleros. Un segundo espacio codiciable es el de la Antártida con sus inmensos recursos todavía inexplotados y con su situación jurídica aun sin solución definitiva. La reciente entrega del Canal a Panamá y la intervención de capitales chinos en su actual gestión ponen, de otra parte, una vez más, en el tapete la importancia del control de las Malvinas, de los accesos chileno y argentino a Magallanes y al Cabo de Hornos y de las entradas al Mar de las Antillas.

El interior de la América del Sur, es el espacio de los "países nominalmente independientes" de que habla Marenches. Es al mismo tiempo el territorio del antiguo Imperio Hispano del Perú y del Tahuantisuyo efímero de Túpac Amaru. Comprende entre las regiones amazónica y chaqueña y las pampas argentinas una las áreas más ricas de recursos del planeta que se hallaen su mayor parte inexplotada. Se trata, al mismo tiempo, de regiones despobladas o de baja densidad poblacional. Una densidad que podría ser más reducida todavía mediante políticas de población ad hoc que pusieran sus recursos a disposición de los crecimientos hegemónicos. La tendencia a incrementarse las invasiones migratorias hacia los espacios de mayor desarrollo económico podría, por ejemplo, ser eventualmente compensada expandiendo esos espacios hegemónicos hacia las zonas de mayor despoblación y máximos recursos que son ahora al mismo tiempo las de mayor pobreza y desarrollo mínimo. Si hemos de atenernos a las opiniones y a los juicios de los más importantes analistas, en el siglo que se abre la América Latina se convierte en ámbito de decisión geopolítica mundial y estos años que vivimos se convierten en "años de decisión", como llamó a los que vivía en Europa poco antes de la IIa Guerra, el historiador Oswald Spengler.

Creo que para una conciencia clara en lo que respecta a las decisiones que habremos de tomar en estos años, y desde la posición que nos atribuye la mirada estadounidense y europea como, de una parte, "naciones nominalmente independientes" y de la otra reservas gigantescas de recursos y de espacio geográfico para los grandes desfogues migratorios que amenazan desde las otras áreas del planeta, nos encontramos en la necesidad de mantener una mirada atenta no solo sobre las espectativas sino también sobre los temores y amenazas que ponen sobre la América Latina las potencias hegemónicas de este mundo nuevo que se pretende unipolar pero que no tendrá otro remedio que conformarse al fin de cuentas con el bi o multihegemonismo.

Desde el punto de vista militar existen cuatro factores decisivos que condicionan las tensiones del bipolarismo en la era que comienza. El primero es la capacidad de destrucción total alcanzado por la tecnología militar moderna desde el advenimiento de la Era Atómica. El segundo la relativamente reciente vulnerabilidad total de ambos espacios hegemónicos por causa del alcance, la velocidad y la precisión de tiro de los nuevos recursos de guerra intercontinental. El tercero la multiplicación de pequeñas potencias y aun naciones subdesarrolladas que han logrado acceso a la tecnología atómica, la de la guerra química y la del armamento biológico. El cuarto, el que la desaparición de distinciones entre combatientes y civiles, que marcó la aparición de la Guerra Total en los años del catorce al diecisiete, se haya constituído, en los de la Guerra Fría, en un hecho consumado en los terrenos militar, económico, social y cultural, tanto como en los ámbitos legales, morales y pragmáticos, de modo tal que las fronteras conceptuales entre el estado de paz y el estado de guerra y entre los confrontamientos declarados y los meramente implícitos se hayan hecho fantasmales y el involucramiento absoluto de las poblaciones y el de sus instituciones e identidades haya quedado establecido como una constante de las situaciones de conflicto.

Ya desde los tiempos de la Guerra Fría, la consideración de estos factores, entonces emergentes, ha venido conduciendo a la evasión de los confrontamientos directos por parte de las superpotencias, así como también al desplazamiento y restricción de las áreas de conflicto, a la búsqueda de la llamada "precisión quirúrgica" y las tecnologías de armamento del tipo llamado "compasivo", al empleo preferente de armamento convencional con alcance y capacidades de destrucción de carácter limitado,

a la opción preferencial por la llamada "baja intensidad" y las acciones de carácter encubierto, a la intervención "humanitaria", las presiones económicas y diplomáticas y las operaciones de propaganda, de cultura o de carácter general psico social orientadas al desarme cívico moral o a la desmoralización del enemigo. Se ha venido dando preferencia, en este marco, a las políticas de carácter llamado "disuasivo" basadas en el uso del mecanismo alternativo de la recompensa y la sanción. Han entrado en este campo desde las amenazas más modernas del escalamiento armado hasta los bloqueos y sanciones económicas que formaron parte del arsenal talasocrático ya desde los tiempos del hegemonismo colonial británico. La enorme sofisticación de los recursos destructivos de la nueva tecnología militar y la renovación de la carrera armamentista en marcha desde hace ya algunos meses garantizan una prolongación de estas tendencias, al menos por un tiempo.

Siguiendo la lógica de las doctrinas de Mahan, de Spykman y sus sucesores, el dominio y la conquista se alcanzan hoy en día fundamentalmente por dos vías: la subordinación económica total y el desarme cívico moral del enemigo. De ésta manera las guerras se combaten, como primera instancia, en los tableros económico, social y cultural quedando subordinadas a los movimientos de éstos las estrategias militares, diplomáticas y políticas.

Ha sido observado ya hasta el cansancio que en la práctica de la globalización y sus doctrinas asociadas, la subordinación económica total viene asociada a la expansión polarizada y asimétrica del mercado libre, que se transforma en un instrumento de poder por el dominio de las vías de comercio y los espacios que éstas atraviesan, primariamente las oceánicas, pero con ellas las fluviales, las aereas y, finalmente, las terrestres. La clave de un dominio semejante se halla obviamente en el control militar de esos espacios, pero logra sus primeros frutos en el control absoluto de los desplazamientos de la población, capital y mercancías. Sus frutos ya maduros toman la forma de un control, absoluto también, del capital, los recursos, la mano de obra y el mercado, sobre el cual se asienta la estabilidad de un poder político que se retroalimenta de modo contínuo en el desarrollo de la fuerza militar. La subordinación y reorganización de las fuerzas armadas de quienes resultan derrotados en estos confrontamientos económicos, potenciará luego a esa fuerza militar otorgandole el papel de buffer o colchón de protección del Hegemón en confrontamientos de mayor escala.

Desde los años de la II Guerra, con las inquietudes de Spykman sobre el creciente hegemonismo de Argentina en la región y las afinidades del Justicialismo con el Eje, los Estados Unidos se han esforzado en asumir el control y la regulación del desarrollo en Sudamérica. Y si bien las doctrinas de Hillion y Perroux sobre los espacios económicos contribuyeron por un tiempo a atemperar estas presiones, su fracaso con el de la Revolución Velasquista hizo aun más vulnerable a la América del Sur. Iniciativas como la del Plan Brady (Bush 1990) se han manifestado en estas décadas como instrumentos capitales para impulsar un nuevo avance hacia la satisfacción de los objetivos económicos del Hegemón. En este contexto, la cuestión de la integración económica de la región se convierte de manera natural en un asunto de importancia estratégica vital en el confrontamiento de poderes. Edmundo González del Departamento de Investigaciones Estratégicas del Colegio Naval de Guerra de los Estados Unidos observó hace dos años que "El camino hacia el liderazgo hemisférico de los EEUU pasa por la implementación del FTAA; sin éste, los socios económicos regionales de acuerdos como el de MERCOSUR, el PACTO ANDINO, el MERCADO COMUN CENTROAMERICANO, el CACM y el CARICOM, podrían buscar otros socios comerciales, resultando ésto en perjuicio para la economía norteamericana. Los Estados Unidos harán bien en tomar nota de la bandera de peligro que representa Chile en su condición de socio activo de la APEC en el Pacífico", escribe. Y advirtiendo que los otros países sudamericanos se aprestan a desarrollar rápidamente un área propia de mercado libre en su región mientras se acercan a los países de la Unión Europea y de la APEC, anota esta conclusión "si el NAFTA no se expande con suficiente prontitud a Chile y Argentina, los Estados Unidos serán dejados de lado por la liberalización de los mercados sudamericanos...a expensas de las exportaciones, puestos de trabajo y liderazgo de los EEUU en esa región de las Américas".

En la perspectiva política y social, es el desarme cívico y moral del enemigo, el control del llamado "espacio mental" por la doctrina de Hillion y Perroux, el principal instrumento de dominio. De las cuatro prioridades del Programa Bush, deudas, desarrollo, democracia y drogas, es la tercera, la de la "promoción de la democracia", entendida como representativa y deliberativa, neoliberal y de estructura anglosajona, la que adquiere mayor peso en el proceso de globalización tal como entendido para la América Latina. En el discurso de Clinton el "espacio mental" se traduce en "espacio de información", que el mismo Clinton describe como la clave final del poder contemporáneo y que se hace manifiesto como un espacio no menos polarizado y asimétrico que el de los mercados libres. Debe entenderse aquí información como algo cualitativamente diferente al mero acopio y acumulación material de datos. El significado de esta palabra se aplica propiamente a la transferencia de una forma o estructura con el objetivo de lograr una trans-formación, es decir el reordenamiento estructural de un objeto o realidad cualquiera. En este caso se trata de la transferencia de formas o estructuras mentales a una mente individual o colectiva con el objetivo de lograr su transformación. Nos movemos en el ámbito del poder sico social y cultural. El que corresponde al establecimiento de un dominio informativo, articulado y sostenido por el de las finanzas, la economía y el comercio y dotado con la capàcidad de re-formar, trans-formar, con-formar y uni-formar identidades, lealtades y culturas; sistemas cognitivos, axiológicos y conductuales tanto individuales como colectivos; a modo tal de reorientarlos, subordinarlos al principio orientador de la weltanschauung del "informante" y ponerlos a éstos y a la llamada "opinión pública" al servicio de esa weltanschauung, devaluando la weltanschauung e identidad de los "informados" y obteniendo de ellos una identificación voluntaria con los intereses hegemónicos.

De manera análoga a lo que ocurre en el caso de la economía y el comercio, aquí la clave se encuentra en el dominio de los espacios informáticos y de los medios de los que se valen éstos para la comunicación de los mensajes y los contenidos --explícitos o implícitos-- de la información. Se entiende en ésto el dominio de la cultura en su conjunto por el control, directoo indirecto, de la tecnología y la infraestructura de comunicaciónes, y por el de los sistemas e instituciones de la ciencia y de las artes, la educación y los mass media.

Una importancia cada vez mayor viene adquiriendo en los tiempos más recientes el desarrollo de las redes computadorizadas de Internet. "Asistimos..--sostiene desde la perspectiva europea Ignacio Ramonet, el autor de La Geopolítica del Caos-- a una tentativa de hegemonía en dirección a los países en vías de desarrollo, a los que Estados Unidos propone instalarles sistemas completos de información, formar a especialistas en la comunicación y facilitarles el acceso a redes telemáticas norteamericanas. Ello tiene como consecuencia la captura de un mercado potencialmente importante y el control de los intercambios informativos". Aunque la "tentativa" de la que escribe Ramonet no es de exclusividad norteamericana sino compartida por más de una de las grandes potencias que forman parte de la NATO, esa tentativa se manifiesta en el control practicamente monopólico de los satélites geoestacionarios y de los sistemas telefónicos que, al amparo de la ola de privatizaciones, han venido consolidando su poder aceleradamente en el curso de las últimas dos décadas. Monopolios y concentraciones derivadas de poder se han establecido también, solidamente, en los años más recientes, en los campos de la prensa, de la radio, la cinematografía y la televisión. Un número sorprentemente reducido de conglomerados y de agencias multinacionales establecidas en los centros hegemónicos norteamericanos, europeos, australianos o japoneses se reparten hoy en día la distribución de noticias en el mundo, otro número apenas mayor de grandes consorcios de la producción ha establecido monopolios gigantescos de la recreación. Se informaba no hace mucho, por ejemplo, que una tercera parte de la prensa inglesa se encuentra ya bajo control de una sola empresa multinacional cuya base nominal está en Australia. En Italia se informaba paralelamente que casi todos los canales televisivos comerciales han caído en manos de uno sólo de esos monopolios. Concentraciones de poder a la misma escala se advierten a escala del planeta en la producción editorial que atañe al campo de las ciencias, de las artes y de las humanidades y a la distribución de sus productos. Y en lo que se refiere a la actividad científica y a la educativa, la tendencia privatizadora que prevalece en los países subdesarrollados de la América del Sur asociada al abandono que ésta sufre por parte de un estado empobrecido y debilitado en sus mismos fundamentos, las coloca bajo la directa dependencia de financiaciones de origen extranjero, normalmente procedentes de los mismos centros de poder, que condicionan sus programas y objetivos, subordinan el objetivo del conocimiento, la educación y el desarrollo a dinámicas comerciales de oferta y de mercado y degradan en forma acelerada las culturas nacionales vulnerando las conciencias de la propia identidad. El origen hegemónico del aparato último de control resulta transparente, a pesar de la naturaleza multinacional de las corporaciones que administran el sistema, por el predominio cultural de la lengua inglesa, así como de la weltanschauung norteamericana y de la proyección universal de su sistema de cultura. Frente a este desborde es identificable como única reacción significativa de defensa, la representada por las leyes de protección al propio idioma y a la industria cinematográfica local en la Comunidad Europea y en la China. Las políticas de defensa y promoción de la cultura nacional siguen ausentes en el espacio sudamericano.

El flujo asimétrico cada vez más pronunciado en la circulación de los productos basados en la información y la comunicación dentro del sistema global, así como el crecimiento acelerado de las diferencias y desigualdades en términos de acceso a las redes globales de comunicación han sido fenómenos notados por los más prestigiados analistas de los medios a los que se ha venido prestando, sin embargo, una atención escasa o nula en los círculos políticos de la América Latina. Las asimetrías, diferencias y desigualdades tienden, según han advertido Castells y Ramonet a polarizar las poblaciones entre "interactuantes" capaces de seleccionar sus circuitos de comunicación multidireccionales, e "interactuados" o consumidores pasivos de información, de recreación y de cultura a los que se proporciona un número cada vez más restringido y de más baja calidad de opciones pre-empaquetadas. La polarización se da en ambas direcciones: la que crea una brecha cada vez mayor entre las elites económicas y la mayoría empobrecida de los países subdesarrollados de nuestra región y la que reproduce esa misma brecha entre esas mismas elites y los consumidores de los centros hegemónicos.

Brechas de un carácter semejante crecen más recientemente por causa de una asimetría, desigualdad y diferencia que se abre entre las escuelas, colegios y universidades --privatizadas o no privatizadas-- del más bajo precio y las privatizadas de precio inalcanzable para los sectores más desfavorecidos. El sistema, reforzado por la desocupación creciente y la condición preferencial otorgada a unos tituladores sobre otros en las oportunidades de trabajo, favorece --sin lugar a dudas-- la desmoralización, desidentificación y pasividad universales en lo que respecta a los propios intereses nacionales en el sector más desfavorecido, mientras que promueve en el privilegiado --gracias al refuerzo de un sistema de becas generosas para estudios de postgrado en las universidades del Yvi League norteamericano-- una fuerte identificación con los intereses hegemónicos dando lugar al crecimiento de una red continental de agentes de influencia que infiltra y que captura rápidamente posiciones en la conducción de la política, la economía y la vida cultural de las naciones.

De manera semejante a la de Italia después de la Gran Guerra, cuando habiéndose contado entre las naciones victoriosas descubrió poco después que, en realidad, había sido derrotada, los países de la América del Sur, sin exclusión del Brasil y la Argentina, participantes victoriosos en la Guerra Fría se descubren ahora derrotados y en una condición de mayor predicamento que aquella en que se hallaban al comienzo. Los objetivos perseguidos por la política atlantista de contención en su región se encuentran prácticamente consumados. Su libertad para la libre concertación de alianzas intra o extracontinentales a su propia conveniencia está más que nunca restringida. También se encuentran bajo asedio sus soberanías en materia de políticas internas y debilitadas al extremo sus estructuras estatales, mientras que sus capacidades para el desarrollo interno han terminado sofocadas por la liberalización asimétrica de los mercados financieros e industriales y el estado avanzado de captura de sus finanzas y recursos por privatizaciones que se vienen revelando como transferencias mal disimuladas del control a los conglomerados y multinacionales de origen extranjero. La satanización de la noción de desarrollo y su substitución por la de crecimiento no hace otra cosa que ocultar la desmesura creciente del poder succionador de capitales y recursos ejercido por estos conglomerados y multinacionales y la magnitud insignificante de las inversiones y reinversiones que deberían asegurar una redistribución más razonable. En el Perú, en donde las dos actividades en las que se concentran tales crecimientos son la minería y la producción de harina de pescado, la situación ha terminado por revertir la modernización de nuestra economía a la condición importadora- exportadora del siglo XIX, acentuando el centralismo metropolitano, deteniendo la integración del interior y despoblando más que nunca el territorio. En el campo de la cultura se advierte también la condición avanzada del desarme cívico moral, en la degradación del sistema educativo a todos sus niveles, los graves niveles de desinformación alcanzados por las elites civiles y las masas, el estrechamiento de los horizontes culturales, el sentimiento generalizado de ausencia de futuro y la desidentificación de las elites y las masas con los intereses y el destino nacionales. El balance es profundamente desalentador. Pero revelador sobre todo del fracaso de un proyecto histórico que ya desde el 1823 nació truncado por la fragmentación de un espacio nacional --el del Gran Perú Continental-- que terminó disperso en una multitud de naciones artificiales e inviables, en conflicto permanente unas con otras, orientadas cada una hacia los mercados extranjeros más que al propio desarrollo y destinadas por tal causa a una permanente inestabilidad.

Es en estas nuevas circunstancias, según creo, que el reconocimiento claro de las causas del fracaso, más presente que a la nuestra --como es visto-- a la consciencia histórica del hegemonismo atlántico, debe servirnos de guía en la búsqueda de una nueva alternativa. Personalmente me encuentro convencido de que la geopolítica y la historia nos advierten que no ya la viabilidad de cada una de las naciones de esta América sino la preservación futura de nuestras soberanías e identidades no podrán ser conquistadas en forma particular por cada una de ellas sino solamente de manera unitaria y solidaria por una Comunidad Libre de Naciones Sudamericanas Soberanas que restaure la unidad del Gran Perú que soñó Túpac Amaru. Desde el punto de vista de las visiones de futuro, ese retorno implica la recuperación de la noción de "espacio plan" que agotada a nuestra escala nacional reclama ahora su extensión a una escala continente.

La realización de un proyecto de tal naturaleza deberá, por necesidad, atravesar por un largo período de esfuerzos y delucha que requerirá de una extrema sutileza en el manejo de nuestras relaciones internacionales. De éstos esfuerzos dos son fundamentales en el contexto interno. El primero la recuperación del mínimo control de nuestros recursos financieros y materiales que resulta indispensable para la reversión de nuestro subdesarrollo y para la integración de nuestros espacios interiores. El segundo, la recuperación y afirmación de nuestras identidades, del civismo y de la conciencia de futuro de las generaciones que habrán de hacerse cargo de la realización de esta tarea. Ello implica la reforma general de nuestros sistemas de información, de educación y de cultura y la recuperación del equilibrio entre los intereses nacionales y los intereses comerciales en la determinación de las orientaciones generales de la estructura de comunicación e información en el país. Indispensable también será la afirmación y la continuidad de una direccionalidad que no puede ser lograda sin una solidez recuperada de las estructuras del estado y su relegitimación ante la conciencia popular.

Soy conciente de que una propuesta como ésta marcha al contrapelo de las ideologías en boga entre nuestros intelectuales, empresarios y políticos, todavía encandilados por el espejismo de la globalización. Creo, por ello, que no podrá jamás llevarse a cabo sino bajo condiciones de una cooperación igualitaria, estrecha y solidaria, con las demás naciones de nuestro entorno más cercano. La reciente reunión de presidentes del Pacto Andino nos señala ya un camino y un conjunto de opciones para ello: la repriorización de los objetivos polìticos sobre los económicos a escala regional, la abolición de barreras aduaneras y el libre tránsito de población entre fronteras, la consolidación de una política externa compartida, la creación de un Fondo Monetario Andino, la colaboración estrecha entre las fuerzas armadas de todos nuestros países...Y como eje de una recuperación moral que cumpla el papel de orientador para nuestras nuevas políticas de comunicación y de cultura la proclamación de una nueva ideología que es tan vieja como nuestra propia existencia histórica: la del nacionalismo andino y el nacionalismo sudamericanista.

Debemos alimentar entre nosotros la confianza de que, en lo que respecta al resto de la América del Sur, la del MERCOSUR, puedan realizarse al mismo tiempo esfuerzos convergentes. Pero esa confianza no debe para ello ser pasiva. Necesitaremos para eso una clara y definida doctrina de seguridad y de defensa y una diplomacia activa, dotadas ambas de continuidad a través de los futuros cambios de gobierno. Estoy seguro de que instrumentos como aquellos tendrán capacidad, desde una direccionalidad consciente y dedicada, para ir generando los estímulos que faciliten esa convergencia.

Un factor adicional debería, me parece, ser objeto de prioridad superlativa. El de nuestras relaciones con Brasil. Si con Sullivan los Estados Unidos proclamaron ante el mundo un destino manifiesto, con Túpac Amaru, San Martín y Bolivar, se anunció en nuestra América la vocación imperial de sus pueblos conjugados. Pero si hubo --creo-- una situación geopolítica que condicionó el desencuentro entre los planes de San Martín y de Bolivar, esa fue la existencia de una barrera entre naturaly artificial que sigue dividiendo el sur y el norte de la América del Sur desde la región central andina hasta la costa brasileña: la de los bosques tropicales amazónicos. Cumplieron aquí un papel análogo al de la frontera norteamericana del oeste. Solo que mientras ésta fue vencida a lo largo del siglo XIX por vía de la compra, la colonización y la conquista, se interpuso aquí, entre nosotros, como un obstáculo infranqueable, la herencia divisora que nos dejara Tordesillas. La debilidad de los esfuerzos de integración de esas regiones tanto por una como por la otra parte y el progresivo debilitamiento e inclusive por zonas la extinción de la navegación fluvial han perpetuado esas fronteras que hoy se proyectan en la brecha que separa al Pacto Andino y Mercosur. Más allá de esa frontera artificial que, donde debió unirnos, nos separa, la reciente recuperación de restos arqueólogicos incaicos en Manaos nos revela a brasileños y peruanos como los coherederos de un Tahuantisuyo que incorporó también las sucesivas vocaciones imperiales del Brasil. La posición estratégica de nuestros dos países se muestra como una clave privilegiada para el futuro de la América del Sur. Si el Pacto Andino y el Mercosur han de unificarse en los tiempos del futuro para la restauración definitiva de nuestro compartido Gran Perú y el cumplimiento del sueño de Túpac Amaru y los próceres, ello podrá realizarse solamente a condición del establecimiento de un eje sólido y estable de colaboración y solidaridad entre Perú y Brasil para la protección y preservación de nuestros recursos amazónicos y para el desarrollo de esa gigantesca frontera de recursos hasta ahora inexplotados.

Sólo en la medida en que avancemos juntamente y en forma decidida hacia la realización de todos esos sueños, los peruanos nos haremos capaces de optar nuestro destino, recoger la herencia que nos aguarda en el Pacífico y hacer valer nuestra presencia en el consorcio de los grandes que hoy día se disputan el planeta a espaldas nuestras. El desarrollo de nuestra Fuerza Naval y nuestra presencia en el Pacífico y la Antártida es una prioridad en tal contexto. Hablo tanto de nuestra Fuerza de Guerra -- de aguas pardas, verdes y azules-- como de nuestra Marina Mercante y la Pesquera y tanto de la Oceánica comode la Lacustre y la Fluvial. Pero no debemos olvidar que tal desarrollo es inseparable y solidario del desarrollo general de nuestra economía y de la recuperación de la conciencia de identidad moral y cívica de nuestra población. Por ello eso no será posible sino a condición de un salto hacia la escala del espacio-plan continental. Bajo la forma de una muy estrecha colaboración con las marinas de nuestros vecinos inmediatos. Ello requiere el retorno hacia una visión que comparta el horizonte apercibido por Ramón Castilla en el Pacto de Alianza y Defensa firmado en 1856 con Chile y Ecuador para los fines de común dominio y protección del Oceano Pacífico a lo largo de toda la América del Sur. Descubriremos, sin lugar a dudas, que los intereses océanicos de Chile y Ecuador son concordantes con los nuestros.

Hablo de un futuro que no es para dentro de cinco años. De un futuro que demandará de la decidida voluntad y del esfuerzo de nosotros y de nuestros hijos. Estoy seguro de que muchos de mis colegas lo considerarían como utópico. Como un exceso de optimismo y como un wishfull thinking para usar una expresión que está de moda en los medios académicos. Su expresión gemela, una de las más trilladas entre nuestros estudiantes jóvenes de hoy, es la de un resignado y apático "no hay nada que hacer". Decir que "no hay nada que hacer" es reconocer nuestra derrota y no me siento dispuesto, como seguramente no lo están ustedes, a aceptar esa derrota ni a renunciar al futuro y a la herencia de mis hijos y mis nietos.



ALGUNAS REFERENCIAS

Balabanov, Petar: Nato, European Security and the Russian Threath, Internews, Sofia s/f
Castells, Manuel: La Era de la Información: Economía, Sociedad y Cultura, SXXI, México 1999.
Clover, Charles: Dreams of the Eurasian heartland, Foreign Affairs, NY, Mar/April 1999
Dugin, Alexander: The Paradigm of the End, Elementy Nº9, Moscú s/f
Dugin, Alexander: La Dinámica Ideológica en Rusia y los Cambios del Curso de su Política Exterior, INET Moscú, http://www.gothic.ru/resist
Dugin, Alexander: Ideology of the World Government, Elementy Nº2, Moscú s/f
González, Edmundo: Redefining U.S. Hemispheric Interests, Newport papers, Summer 1988
Hillion, André: Los Grandes Espacios Económicos, Instituto de Estudios Políticos para América Latina y Africa, Madrid 1967
Hillion, André: Los Espacios Económicos y su Dinámica, Instituto de Estudios Políticos para América Latina y Africa, Madrid 1967
Marenches, Alexandre de: Atlas Geopolitique, Stock, Paris 1988
Mahan, Alfred T.: The influence of Sea Power upon History:1660-1783 (1890)
Mahan, Alfred T.: The Problem of Asia and its Effect upon International Politics (1900)
McKinder, Halford J.: Democratic Ideals and Reality (1919)
Morgenthau, Hans: Realism in International Politics, Newport Papers, Winter 1998
Owens, Mackubin Thomas: In Defense of Classical Geopolitics, Newport Papers, Autum 1999
Ramonet, Ignacio: Internet, el mundo que llega. Los nuevos caminos de la comunicación, Madrid, Alianza Ed. 1998.
Spykman, Nicholas J.: Estados Unidos frente al Mundo, FCE, Mexico 1942
O'Sullivan, John L. : On Manifest Destiny (1839) Weigert, Hans W.&b Vilhjalmur Stefansson: Compass of the World, McMillan, NY 1944
Weigert, Hans W.: Principles of Political Geography, ACC, NY 1957
Zyuganov Gennady: When my country is in danger, Moscú, Pravda, No. 14, February 9-10, 1999.











Fernando Fuenzalida Vollmar (Peru) : http://members.tripod.com/f.fuenzalida/id4.htm
Esta pagina fue signalada par
SINERGIAS EUROPEAS
Bruxelles, el 6 de noviembre de 2000 Oficína Europea
robert.steuckers@skynet.be - Cercleuropa@wanadoo.fr - sineur@tin.it

2:17 PM  
Blogger Ronan Jimson said...

Hey Fernando, Happy merry christmas.
see you soon, Fernando

12:28 PM  

Post a Comment

<< Home